viernes, 4 de septiembre de 2015

Inseguridades variadas (Que aplastan sin compasión)

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No pensaba poner estas fotos, sino que son para mi para ver el progreso pero bueno, aquí están. Son de este lunes por la mañana.
Si os digo la verdad, y aunque estoy más contenta que unas castañuelas, a mi esa barriga llega a darme asco, jamás voy a tener una barriga bonita, mínimo tendrá mil y una estrías, estrías que tengo también por otras muchas partes del cuerpo, que ahí están y ahí se van a quedar, las putis. Tengo flacidez, esa flacidez no creo que jamás se vaya a no ser que me meta en quirófano, si alguien tiene la receta para que se vaya sin eso, soy toda orejas. Es inútil intentar no compararse. Compararse con chicas del gimnasio, con chicas de la calle o de la televisión. También de instagram y saber a ciencia cierta que jamás tendré lo que tienen ellas, es duro darse cuenta que por mucho que haga, por mucho que me esfuerce, no voy a ser igual a ellas, la tara siempre va a estar ahí. La verdad es que mina la moral mucho saber que hay veces que querer no es poder. Que querer es una utopía .
Por el lado positivo y como bien dice mi señora madre (que a veces hasta tiene razón): Lucía, demasiado bien te has quedado para los kilos que tenías encima (125 kilos, eh!) y con la edad que tienes, que ya no eres una niña. Conclusión, yo no voy a parar e irá a mejor seguro la cosa. No tendré una piel tersa y bonita nunca pero mira, al menos soy buena gente. Y ahora a seguir empecinada en sentirme cada dia mejor, que me lo merezco. 

     Esa fue mi entrada ayer en Instagram, no me encontraba muy bien y siempre me da por pensar y al final escupo escribo cosas así. Llevo un tiempo haciéndolo y me viene bien porque no todo van a ser risas, fiestas y fotos en el espejo de la escalera, ¿no?

La tonta de la escalera.

     El caso es que este verano he cogido algunos kilillos y eso me hace sentirme insegura, me los estoy quitando, en agosto dije hasta aquí llegó sino quiero volver a lo de antes, Lu. El caso es que es la pescadilla que se muerde la cola, te sientes mal, tienes ansiedad, estás triste o lo que sea y comes como una descosida, sí, soy capaz de comerme una barra de pan con medio kilo de lo que sea en 5 minutos, todo mojado con un litro de leche con medio kilo de miel para que baje y luego seguir con galletas con mantequilla y mermelada y así hasta explotar... tanto he abusado que he llegado a vomitar, cosa que jamás había hecho, es duro decirlo pero es así, me he provocado el vómito, con poco éxito, todo hay que decirlo, pero es jodido, te hace sentir mierda. Luego de comer, como digo, te sientes mal porque has comido, sientes la barriga explotar y sientes como crece y crece en cuestión de segundos, y empiezas a sentirte mal, vuelven las inseguridades, las leches en vinagres, los llantos y las lamentaciones. ¿Qué haces entonces? Sigues comiento, total, de perdíos al river.

     A mi, supongo que a mucha gente también, la comida me produce adicción, el azúcar es como droga, soy adicta, es probarlo y no poder parar, proporciona un ratito de calma y luego pfffff, vuelves a sentinter mal y vuelves a comer... Lo dicho, la dichosa pescadilla, su cola y su mordisco.



     Cuando era gorda mi inseguridad llegó a no dejarme salir de casa, no era capaz de mirar a la gente a la cara, me daba vergüenza porque sé que pensaban que vaya gorda que estaba, que cómo podía estar así... lo sé. Es duro, pero es así. Yo no he sido una gorda feliz nunca, quien lo sea, genial, pero yo no lo era. Ya lo sabéis, de hecho, lo he dicho por activa y por pasiva. 

     Ayer me sentía mal porque me miro al espejo y veo esta barrigota que tengo y claro, sus estrías y sus flacidades y ese boquete que tengo por ombligo no es bonito, las cosas como son, no quiero una tabla de planchar pero oye, a mi me gusta estar bonita y poder ponerme un bikini y sentirme bien sin que se me vaya la mano inconscientemente allí, me pasa, me pongo en bikini y la mano tira al monte y mi monte es mi barriga. Y pasa una cosa, sigo pensando en ella y mirándola y me digo, si no me gusta a mi a quién le va a gustar?? Uffff INSEGURIDADES!!! No creo que sea capaz, al menos por el momento, de que nadie me la toque. Y es una mierda, que yo quiero que me toquen, que me toquen mucho!!! 

Pasito a pasito, impaciente!!

     Pero no me voy a venir abajo y la pescadilla deja de morderse la cola, no la voy a dejar, vamos, que le meto un palo para que se quede toa tiesa. Pienso seguir erre que erre, porque después de un año y nueve meses liada con todo esto de la vida sana no lo voy a dejar, no?? Además, más ilusionada que nunca, veo resultados, mis brazos se están torneando, mis piernas están duras y fuertes, mi culo cada vez más redondito y durete, aunque le queda aun, pero mira, que Roma no se hizo en dos días y yo he tenido años y años de abusos y, como bien decís, las estrías, flacidez e inseguridades varias son marcas de la guerra. Guerra que sigue. Voy ganando, también perdiendo, batalla tras batalla y soy más fuerte, perspicaz e inteligente cada día. Y encima, sé que hay gentecilla ahí detrás que me lee y que apoya y que encima ayudo inconscientemente, en este, mi acto egoísta. Un millón de gracias. Ahora, señores y señoras, me voy a merendar, que hay hambre!!





He llegado a la conclusión que somos tan fuertes como queremos. Que a veces querer no es poder pero que si no se intenta no se gana y si se pierde siempre habremos aprendido algo, aunque sea a perder dignamente.